Demanda y oferta.
- Manuela Rendón

- 19 ene 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 19 ene 2025

En la necesidad de encontrar que nos satisface, nos pasamos la vida buscando con quien.
De diferentes maneras la satisfacción llega en forma de vínculos, unos atemporales, otros momentáneos, unos con complacencia, otros con narcicismo, unos con mucho crecimiento, otros con mucho vacío.
Pensarnos las relaciones desde ahí nos dicotomiza la imagen clandestina de pensar que incluso con esas variaciones, podemos conectar con quien sea. No funciona así y menos mal, nos ahorramos contaminación desde ahí.
Están las demandas, que son el mercado de inversionistas exigiendo ciertos estos estándares, con momentos de vida similares, con la búsqueda de vínculos específicos, con unos gustos dirigidos, con mucho o poco trabajo interno, con miedos que se muestran en prototipos, con elecciones de vida que encajan con pensamientos compatibles, con una percepción de familia, con unas pulsiones sexuales, con unos limites condicionamos, con unas creencias filiales, con un linaje inconsciente, con unos exs semejantes. Así se ve la demanda, en apps, en bares, en restaurantes, en círculos sociales, en espacios laborales. Todos mostramos un portafolio, en donde el otro puede revisar los productos, los precios emocionales, los futuras banderas rojas, las creencias innegociables y claramente los alcances y las políticas de permanencia. Aquí claro que se le adiciona lo visual, ¿Quién soy? ¿Cómo me veo? ¿Qué consumo? ¿con quien me relaciono?.
La oferta, es en todo caso, el mercado de los proponentes, quienes están en la búsqueda constante de la demanda, el punto va en que a veces ofrecemos lo que el otro no quiere, no necesita, no busca, no permite, o no dispone y viceversa. Y cuando uno entiende eso, comprende que no se trata de lo que ofertas, sino a quien. La cantidad de información que te pertenece es valiosísima, singular, con mucho detalle previo, con unos lenguajes específicos, aprendidos y cuidados desde lo que entendiste por amor, pero no es compatible con cierto modelo de persona y eso esta super bien, es selección natural.
Teniendo en cuenta esto, vas a pensarte en que la vida no va de buscar demandas incompatibles, portafolios incompletos, exigencias delimitadas, o peticiones utópicas. Desde ahí vas agradecer no conectar con ciertas demandas, porque lo que tu ofertas claro que no se categoriza genéricamente, y esta bien, esta bien no buscar justificación en el rechazo. Es parte de la vinculación. Aquí todos somos inversionistas y proponentes, conectarnos desde ese juego nos alinea más con el que, que con el quien. Otra vez, búscate el que demandas con el que ofreces, porque el quien se conecta solo.
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