Hablar de felicidad.
- Manuela Rendón

- 28 ene 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 29 ene 2025
Hablar de felicidad, supone una naturaleza interesante y un poco salvaje.

Hablar de felicidad, supone una naturaleza interesante y un poco salvaje, entre balancear lo que funciona y lo que no, deseando gestionarse desde ahí. Cuando me cuestiono la felicidad en términos de percepción propia, me la pienso como si fuese un concepto interiorizado pero sin contenido. ¿Quién entendería que es felicidad sin preguntarse, que no lo es?. Cuando hablo de un concepto vacío, me imagino todo lo que me dijeron que me haría feliz pero que nunca me hizo, las veces que creí que algo era felicidad pero era más o incluso menos que eso, los innumerables intentos en los que me mentí para cuidar la felicidad de alguien más, o las cuestionables formas en las que fui infeliz por el afán de no querer serlo.
Cuando pienso en felicidad no me imagino las cosas que huelo, que siento, que toco, que escucho, que hablo, que medito, que creo ¿debería? Y en medio de eso, de un pensamiento dionisíaco que no representa nada de lo que vendría a ser racional, lógico, básico, apolíneo; me preocupa pensar que quizás nunca he experimentado ese estado, y no como un sentimiento, sino como una construcción, un estado de construcción profunda. Entonces es ahí, donde llego a muchos de mis recuerdos en los que asimilaba felicidad como placer y digo ¡que ingenua!, la distancia que hay desde ahí es lo que nos ocupa.
Probablemente las veces en que fuimos felices, no lo supimos. Era tan genuino que no había duda, así que, si ahora la hay ¿es por lo infelices que somos? Si el hombre esta limitado a la incertidumbre, al cambio, a lo injusto, a lo momentáneo, ¿podría salvarse de esa insatisfacción o quizás, reconciliarse con ella?.
Cuando yo me imagino mi contradicción, en todo... en el discurso, en lo que dejo de pensar, en lo que aprendo, en lo que me intereso, en lo que busco y atraigo, en lo que espero y poseo, me doy cuenta que una forma de entender la felicidad tiene que ser disfrutando la incongruencia, entendiendo desde ahí, que no hay algo más que eso, eso me haría feliz. Sentir plenitud en un ser inconforme con lo conforme, e incluso, alejado de ser supremo, torpe, capaz, mutante, afortunadamente mortal.
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